UN SUEÑO VERDADERO
Había despertado esa mañana con
la claridad que el sol refleja en mi ventana, parecía ser una claridad
diferente a la de otras mañanas, la habitación se lleno de ese resplandor que
para mi era nuevo, lo cual me llamo poderosamente la atención. Me gusto ver mi habitación
con ese nuevo color que le daba este nuevo amanecer, pero al mismo tiempo pude
percatarme que no solo era esa nueva sensación de claridad, sino que había en
mi, una nueva sensación de entusiasmo, de una alegría que empezaba por darme
cierto sentido de bienestar de alivio, con unas ganas tremendas de levantarme y
salir a conquistar el mundo. Que extraña sensación, pero así me sentía, así que
decidí dejar llevarme por esas sensaciones, esa alegría y ese nuevo amanecer que
esa mañana me daba la oportunidad de sentirme diferente y empece por alistarme
así que me senté en mi cama, mire el que para mi era un nuevo dormitorio, sus
paredes celestes le daban un color parecido al cielo cuando esta despejado, el
estante de los libros me parecía que había vuelto a pintarse pues su pintura
resplandecida al igual que los libros
que parecían el arco iris distribuido en los diferentes niveles. Algo estaba pasando
pues al ser todo diferente, pensaba, algo tenía que cambiar ese día. No espere
mas y decidí levantarme me prepare para salir, pero con esa sensación de que
las cosas serian diferentes ese día, con
un amanecer tan hermoso y con ese regalo de entusiasmo y alegría extras,
entonces, pensé, nada podría salir mal hoy.
Hacia meses que había estado
buscando una oportunidad para encontrar el camino que me guiara a hacer lo que
realmente me gustaría emprender, y pensé que desde este día algo cambiaría.
Camine cerca de media cuadra y me encontré con Ruben un amigo del barrio, se le
notaba preocupado, y conforme se me acerco me saludo, suspiro profundamente y
lo escuche.
§
Sabes tengo un problema, y quiero que me ayudes,
es con Carla
§
Pero si ustedes están bien, que ha pasado,
dímelo haber en que te puedo ayudar
§
Tu sabes que ella es muy celosa y hoy me vio
conversando y luego despidiéndome de Susy, y lo peor es
que ella iba con su papa en el auto, me miro y no me saludo.
§
Te entiendo,
le dije, pero voy a buscarla y conversare con ella para que no sigapensando otra cosa que no es, porque yo
se que Susy es nuestra amiga y que haya sido tu enamorada antes no implica que estés obrando mal
Me
despedí de Rubén y seguí caminando para
dirigirme a la casa de Carla, me sentía diferente sabia que podía ayudar a Rubén,
pero para mi era raro que el se me hubiera acercado para pedirme que
intercediera por el, cuando siempre resolvía
sus problemas, pero aun así decidí
ayudar un poco, pensando en lo que Carla estaría imaginándose y lo
molesta que estaría. Ella era amiga mía desde hace mucho, y fui yo quien se la
presento a Rubén, por eso es que me atrevía a conversar con ella.
Me demore un poco en el trayecto recordando muchas cosas que me hubiera gustado hacer hace mucho , ayudar a mis amigos escucharlos siempre, estar allí con ellos cuando tuvieran un problema, quería ser el mejor amigo ,pero a veces eso no sucedía así. Pero hoy algo pasó, Me pidieron ayuda como antes nunca había pasado, y me alegre que fuera así. Imbuido en mis pensamientos no me percate que casi ya estaba en la puerta de la casa de Carla, me detuve un momento en la puerta suspire un poco aliviado pero con la fortaleza y las ganas de solucionar un problema. Toque el timbre e inmediatamente salio Carla, mi amiga de siempre, Hola me dijo, que milagro, sus grandes ojos siempre fueron muy expresivos, tenían un color marrón muy claro y cuando sonreía parecía que la primavera estaba llegando, porque ella siempre era muy alegre, pero en esos ojos grandes también podía ver un poco de tristeza. Ingrese a su sala y le dije directamente, me encontré con Rubén y me dijo que lo habías visto con Susy cuando venias para tu casa ¿.así? me respondió ella, y su rostro lleno de alegría por un momento cambio de repente, percibía decepción en ella, engaño, quizá, por lo que había visto y se apresuro en juzgar. Me dijo ¿para eso has venido?, yo le respondí, si, es que Rubén no merece una mala interpretación de tu parte por el solo hecho de haberlo visto con Susy, con ella , es igual que yo, solo amigos y no te debes dejar llevar por apariencias que al fin de cuentas te están llevando a dudar de el, que tu sabes es muy honesto, lo otro quedo en el pasado, y creo que ambos son lo suficientemente maduros para que puedan confiar el uno en el otro, piensa las cosas con claridad y no juzgues solo por una apariencia, además te digo que Susy tiene enamorado y es amigo nuestro, y como tu no lo sabias te diré que es Carlos, y tu lo conoces muy bien.
Los grandes
ojos de Carla se iluminaron y pude notar
que regresaba en ella todo el amor
que sentía por mi amigo, sonrió y me dijo,” gracias, creo que necesitaba
que alguien me dijera esto por que me
estaba volviendo loca desde que lo vi.”. En ese momento sentí de repente como
si por mi cuerpo pasara electricidad y sobrecogiéndome,
me invadió una alegría inmensa de poder haber permitido que dos de mis
amigos no se distanciaran por algo que
tenia una solución rápida y era hablar,
y no llenarse la cabeza de dudas sobre
hechos que no eran como a veces
nos los imaginamos. Me despedí de Carla
y me dijo que iba a llamar a Rubén
para conversar con el, y que
nunca mas dudaría de su cariño.
Feliz y
aliviado por este hecho seguí caminando por aquella avenida por la que tantas veces había andado y
andado, recogiendo historias de tantos
amigos con los cuales compartía, momentos de alegría y a la vez de
infinita nostalgia de otros
tantos amigos que ya no vivían en este distrito
que como Pueblo Libre tiene mucho de especial, porque aquí conocí el primer amor verdadero y muchos otros recuerdos que solo
este suelo te lo puede ir contando con cada paso que das y con cada avenida y
calle que recorres. No había calle en la
cual no me encontraba siempre con
alguien conocido, o con uno de mis entrañables
amigos o amigas. Al voltear por una de las calle me encontré con uno de
los tantos hermosos parques que tenia Pueblo Libre, ingresé en él
recordando todo lo que estuve
conversando con Carla y de la forma como se había arreglado todo para ella.
Distraído por estos pensamientos no me
percate que ya a escasos metros se
encontraba sentada una persona , era un chico por la forma de vestir, no lo
distinguía porque tenia los brazos apoyados
en las rodillas y sus manos sosteniendo su cabeza, en una clara actitud
de derrota de decepción o de un grave conflicto personal. Me quede parado a esa distancia y retrocedí para sentarme en una banca, atónito
por ver ese cuadro que me conmovió y a
la vez me asusto, por que me hizo recordar los problemas que tanto daño me habían causado hace algún
tiempo. Era doloroso ver ese cuadro casi de derrota, como que todo termino allí
y ya no hay nada que hacer, pero de repente aquel chico se incorporó en la
banca y con la cabeza todavía agachada seguía en una actitud pensativa. Para mi
sorpresa quien estaba en esa situación era uno de mis amigos a quien siempre
iba a buscarlo a su casa para conversar, en ese momento no supe que hacer, pero
mi interior me decía que debía hablar
con el así como el siempre tuvo palabras de aliento para mi, pensé que ese era
el momento para devolverle tanto calor de hermano que siempre tuvo conmigo. Era
mi amigo Pedro con quien tantas veces
habíamos conversado y de quien tantos consejos había recibido, que lo recordaba
con mucho cariño, es por eso que me sorprendía el estado en que lo veía, me
preguntaba que era lo que le podía estar
pasando, que siempre pensé que lo tenia todo, estudiaba Economía en la Universidad , tenia
diecinueve años, era alto, su rostro reflejaba la bondad que a veces todos quisiéramos tener, sus ojos
tenían siempre una mirada fija pero a
veces se le denotaba tristeza, daba la impresión que el hablaba con los ojos por la forma como los fruncía, los arrugaba, era un chico muy especial para todos los que
lo conocíamos que no cabía en mi que el tuviera algún problema.
Pensé mucho
como preguntarle que es lo que le pasaba, pero sin mediar mas, me acerque, y le dije - hola
Pedro- ese solo saludo lo sobresalto, imaginé cuan absorto estaba en sus
pensamientos que mi saludo casi lo catapultó del asiento, sorprendido aún, me
dijo - hola, me asustaste, es que estuve pensando en algo que me tiene muy preocupado, nunca hasta
ahora lo había experimentado, pero el problema es que hay problemas en mi casa
y tengo que ponerme a trabajar- lo difícil- me dijo Pedro, - es que no se en
que puedo trabajar, es por ello que he estado caminando y llegué al parque
esperando que algo pasara o algo me dijera lo que voy a emprender- Pedro, le dije, tu me has
ayudado bastante durante mucho tiempo y
voy a tratar de buscar en que te puedo
ayudar, aunque no se me ocurre nada pero algo a
de salir y con la ayuda de Dios creo que podrá haber una solución.
En ese
momento me puse a pensar lo doloroso que
es estar en una situación como la de Pedro, la vida golpea tan de repente que no sabes que hacer ni a quien
recurrir. Parecía mentira pero esa mañana iba cambiando y el día se hacia mucho mas bello, el sol iluminaba el parque y
le daba a los árboles una extraña luminosidad, las flores que lo adornaban parecían un arco iris que inundaban de color ese momento especial,
por que me daba la impresión que algo bueno iba a pasar. De repente recordé
que mi profesor de economía en la Universidad me había dicho que vaya a buscarlo al
ministerio de Economía para ver la posibilidad de que trabajara y que debía llevar a un compañero por que necesitaban
a dos personas. Inmediatamente me le acerque a Pedro que se había parado
para caminar un poco y le dije,- ¡mi hermano, ya se, tengo la solución, ya
tienes trabajo,- ¿Qué?- me respondió Pedro totalmente sorprendido, y le dije,-
¡si!- Te acuerdas del profesor Carrión de economía- si me respondió Pedro- pues
el me citó para el lunes para que vaya con un amigo para un trabajo en el
Ministerio, para trabajo de economistas- .
-Como yo no
puedo ir, por que ya le avise a Ernesto, tu eres el segundo que puede ir,
además ya he conversado con el profesor y me dijo que le dijera quienes eran
los que iban a ir para comunicar a
personal del ministerio para su aceptación. Así que Pedrito mi amigo ya tienes
trabajo y ahora allá en el ministerio pagan bien por el trabajo que van a
realizar, además van a estar a cargo del profesor y el los va a supervisar para que ustedes puedan realizar después sus
prácticas profesionales. Que te parece Pedro, que dices, le pregunte- Pedro con
el rostro cambiado por la alegría, saltó y me abraso, y me dijo- eres el mejor
amigo, sabía que algo bueno iba a pasarme el día de hoy después del problema
que se me presentó, gracias, mi hermano, gracias, nunca pensé sentirme tan
contento y tan lleno de esperanza. - Sabes mi hermano- le dije- hoy es un día
muy especial, no sé pero todas las cosas parecen diferente hoy y lo que me acaba de pasar creo que forma
parte de este momento especial, y creo
que tu eres parte de el- .
En mi
interior sabía desde muy temprano que en
esa mañana el día era diferente que algo
estaba pasando, y con lo de Pedro me seguía dando cuenta que las cosas que
antes parecían difíciles ahora todas estaban teniendo solución, pero¿ porque?,
me preguntaba, hasta que Pedro me interrumpió y me dijo que no iba a olvidar
ese momento nunca y que siempre estaría agradecido, solo atine a decirle
que no era nada y que el era mi amigo y
que yo siempre lo iba a necesitar, nos dimos un abraso y nos despedimos.
Seguí caminando y lo único en que pensaba era lo magnifico que uno se siente cuando da ayuda a los demás, cuando te das cuenta que la alegría es un sentimiento tan hermoso, que lo sientes a la vez en los demás, y a la vez es contagiosa, porque te invita a ser parte de ella, aún a pesar de tener algunos problemas.
Recordé que
esa mañana al levantarme todo había empezado a ser diferente, desde el
resplandor que ingresaba por mi habitación hasta los diversos colores con los
que se iluminaba mi cuarto, creo que
esta mañana empezó a ser diferente desde que me dormí, pues enseguida, creo que
empecé a soñar, pero soñaba cosas que antes había esperado sucedieran pero que nunca se habían hecho realidad, aunque muchos de
esos sueños formaban parte de mi vida y de las cosas que ansiaba. Ahora podía ver que algunas de aquellas cosas que soñaba
se estaban haciendo realidad tal y como
yo quería, que era el de ayudar siempre y quedar bien con las personas a quienes les extendía mi mano.
En uno de mis
sueños me veía trabajando con jóvenes,
pero a la vez mi sueño me presentaba a una familia, en donde podía ver a la
esposa y a sus hijos, varón y mujer aún eran pequeños pero los veía feliz. Esta familia se encontraba viviendo en una
especie de quinta-pequeños departamentos unos frente a otros- mas bien, eran
cuartos, con un solo servicio higiénico para tres familias. Todo esto era como un sueño, pero lo sentía
tan real que a veces me turbaba por todo esto pero al mismo tiempo me decía,
por algo será.
Una tarde me veía caminando por una de las calles de Miraflores y me encontré con Manuel un amigo de mi barrio- ¡hola, le dije que haces por acá!- El me respondió- ¿Qué tal? tiempo que no te veía!- -Si así es el mundo, muy chico, en cualquier lugar nos podemos encontrar, le respondí, en cuestión de segundos lo observé y lo note un poco triste, mas bien desanimado, y así no lo conocía, siempre fue una persona muy alegre conversadora, con una alegría contagiante, que verlo de esa manera me empujo a preguntarle - ¿en que piensas, que te pasa, en que te puedo ayudar?- Fueron tantas preguntas que creí que lo estaba asustando, pero el con toda la confianza que tenia conmigo, me dijo- mira tu sabes que hace tiempo salí del barrio, me casé y ahora tengo dos hijos, tengo una buena familia, pero lo que me mortifica es no poderles dar un alojamiento adecuado, por ahora vivo en una quinta con tres familias más, y no deseo seguir así, yo se que puedo darles mejores comodidades, pero sólo estoy esperando la oportunidad y estaré ganando un sueldo mucho mejor, pero por ahora no me siento bien con lo que les estoy dando- Miraba a Manuel con la fortaleza con la que me hablaba, y sobre todo que tenía la esperanza que esto podría cambiar, y yo estaba seguro que así seria, porque el siempre había sido una persona emprendedora. Fue entonces que recordé mi sueño el de la esposa con sus dos hijos en una quinta, me pareció asombroso, pero me di cuenta que Diego no quería seguir viviendo en esa zona que me había imaginado, y recordé entonces que un amigo mío que era dueño de una empresa me había dicho que si conocía a alguien de confianza para alquilarle una casa que tenía, que era un alquiler casi simbólico porque quería que alguien cuidara también de la casa que estaba dejando por que se estaba mudando a otra casa que había comprado. -¡Manuel!- grité, tan fuerte que mi amigo se asustó, y me dijo, -¿Qué pasa?,- ¡encontré la solución , alégrate- le dije, ya tienes donde ir a vivir y es una buena casa en un barrio muy bonito- Le conté lo que mi amigo me había dicho. El se puso tan feliz, que dijo, ¡yo sabía que algo muy bueno me iba a suceder este día y creo que así ha sido! Le dije -¡mira espera un momento hago una llamada telefónica y te confirmo lo de mi amigo y si no hay ningún inconveniente le doy tu nombre para que vayas a hablar con él y te puedas mudar inmediatamente!- Así lo hice, hablé con mi amigo y todo fue tan rápido que Manuel tenia que mudarse al día siguiente. Solo escuché palabras de agradecimiento y buenos deseos para mi, de parte de mi amigo, y me dije, este momento no lo voy a olvidar nunca, el se siente tan feliz, como yo por haberlo ayudado.
Una tarde me veía caminando por una de las calles de Miraflores y me encontré con Manuel un amigo de mi barrio- ¡hola, le dije que haces por acá!- El me respondió- ¿Qué tal? tiempo que no te veía!- -Si así es el mundo, muy chico, en cualquier lugar nos podemos encontrar, le respondí, en cuestión de segundos lo observé y lo note un poco triste, mas bien desanimado, y así no lo conocía, siempre fue una persona muy alegre conversadora, con una alegría contagiante, que verlo de esa manera me empujo a preguntarle - ¿en que piensas, que te pasa, en que te puedo ayudar?- Fueron tantas preguntas que creí que lo estaba asustando, pero el con toda la confianza que tenia conmigo, me dijo- mira tu sabes que hace tiempo salí del barrio, me casé y ahora tengo dos hijos, tengo una buena familia, pero lo que me mortifica es no poderles dar un alojamiento adecuado, por ahora vivo en una quinta con tres familias más, y no deseo seguir así, yo se que puedo darles mejores comodidades, pero sólo estoy esperando la oportunidad y estaré ganando un sueldo mucho mejor, pero por ahora no me siento bien con lo que les estoy dando- Miraba a Manuel con la fortaleza con la que me hablaba, y sobre todo que tenía la esperanza que esto podría cambiar, y yo estaba seguro que así seria, porque el siempre había sido una persona emprendedora. Fue entonces que recordé mi sueño el de la esposa con sus dos hijos en una quinta, me pareció asombroso, pero me di cuenta que Diego no quería seguir viviendo en esa zona que me había imaginado, y recordé entonces que un amigo mío que era dueño de una empresa me había dicho que si conocía a alguien de confianza para alquilarle una casa que tenía, que era un alquiler casi simbólico porque quería que alguien cuidara también de la casa que estaba dejando por que se estaba mudando a otra casa que había comprado. -¡Manuel!- grité, tan fuerte que mi amigo se asustó, y me dijo, -¿Qué pasa?,- ¡encontré la solución , alégrate- le dije, ya tienes donde ir a vivir y es una buena casa en un barrio muy bonito- Le conté lo que mi amigo me había dicho. El se puso tan feliz, que dijo, ¡yo sabía que algo muy bueno me iba a suceder este día y creo que así ha sido! Le dije -¡mira espera un momento hago una llamada telefónica y te confirmo lo de mi amigo y si no hay ningún inconveniente le doy tu nombre para que vayas a hablar con él y te puedas mudar inmediatamente!- Así lo hice, hablé con mi amigo y todo fue tan rápido que Manuel tenia que mudarse al día siguiente. Solo escuché palabras de agradecimiento y buenos deseos para mi, de parte de mi amigo, y me dije, este momento no lo voy a olvidar nunca, el se siente tan feliz, como yo por haberlo ayudado.
No olvidaba que me vi trabajando con muchos chicos, pero grande era mi duda,
porque no entendía que era lo que pasaba, pues todas las cosas que estaban
sucediendo ocurrían todo en esa mañana, pero que a su vez esa mañana tenía sus
días y sus tardes y sus días siguientes y todo, pero mas me gustaba, porque me sorprendía.
Era todo tan intenso en ese día que la adrenalina me invadía de pies a cabeza,
esperando que otras cosas puedan suceder de la misma manera, que tenga una solución
para todos y a la vez gozar de la felicidad
que sienten mis amigos y
contagiarme de ella. Respiraba profundamente y un alivio se esparcía por todo
mi cuerpo, era como decir tarea
cumplida, he ganado, y soy feliz porque los demás lo son.
Era una visión de todo lo que había soñado, quería que
éste fuera un mundo diferente en donde los problemas encontraran siempre una rápida solución, y que aquellas personas que nos ayudaban a dar las soluciones fueran como ángeles que nos traían las cosas buenas. No dejaba de pensar y preguntarme si esto era parte del futuro que debería vivirlo o sencillamente un sueño del cual no podía despertar pensando que era realidad.
La tarde se iba haciendo menos calurosa y el resplandor del cielo anaranjado del atardecer me despertó un poco de mis pensamientos, de tanto caminar por las calles de Miraflores había llegado sin querer al parque Salazar que esta frente al mar, un parque de muchos recuerdos de tantas idas y venidas, que tenia grabada en mi mente cada uno de sus rincones y cada forma de ver la costa verde limeña y el inmenso mar, tan inmenso como mis recuerdos y mis sueños. Era un hermoso atardecer las nubes se iban desplegando a ambos lados del sol lejos en el horizonte y cada minuto que pasaba era un espectáculo maravilloso, una puesta de sol que solo te queda en el pensamiento y que solo se ve una vez en la vida. Los colores se hacían intensos y las sombras hacían lo suyo en ese hermoso cuadro que asemejaba una pintura, pero hecha sólo por ángeles, porque tanta hermosura que era casi indescriptible sólo era de los mejores impresionistas, Claude Monet, Pissarro, Degas, Renoir, Manet, que pintaron la belleza que existe en nuestro mundo tal y conforme ellos la veían, así como yo la veo ahora. Aletargado por tanta fascinación y ya con el atardecer acabando, decidí regresar por donde había venido para seguir preguntándome - ¡que hermoso es soñar despierto y ver tanta belleza en un solo instante!, éste era un hermoso sueño que quería seguir viviéndolo, ¿pero era un sueño realmente?
En realidad,
creo que no lo sabía, eran tantas situaciones y tan sorprendentes que todo me
parecía casi increíble que estuviera sucediendo, pero, aún así, disfrutaba de
cada suceso que venia ocurriendo porque era lo que siempre había “soñado”. Casi
no me había dado cuenta que había caminado
durante cuatro horas que me
llevaron por varios distritos de la
capital que me sorprendí cuando estuve
frente al Hospital de la seguridad social, Edgardo Rebagliati. Mire el inmenso
edificio y me quedé absorto pensando en
la cantidad de personas que habían internadas en ese hospital, casi podía leer sus pensamientos,
pidiendo ayuda para mitigar el dolor físico de sus enfermedades. Era curioso,
me daba la impresión que allí dentro existía otro mundo, uno que no quisiéramos
conocer, porque me imaginaba a gente que había salido de sus hogares para con
el dolor de sus familiares recuperarse
de sus enfermedades, pero que de alguna manera dejaban ese mundo familiar
para integrarse a otro mundo diferente,
el del dolor el sufrimiento, y de repente, quizá, el último lugar en donde estarían,
pues, ya no volverían a casa. Eran terribles pensamientos los que empezaron a inundar mi cerebro y era difícil
estando frente al hospital no pensar en todas las personas allí dentro, pero,
algo llamo mi atención, las calles al frente del hospital y sus adyacentes
parecían diferentes a las que había conocido hace años, algo había pasado,
había edificios nuevos, las calles eran mas anchas, había un pequeño parquecito
a un lado de las calles que no estaba allí antes, me daba la impresión que habían pasado muchos años para que esos
cambios se hayan producido. Estaba desconcertado, la gente me parecía
diferente, vestía de otra manera, la música que se escuchaba en los
restaurantes era otra, y allí si dije, - ¡no! Estoy soñando, con esto de esa
música nueva, no, si. debo estar
soñando. Quería despertar pero mis ojos estaban bien abiertos, entonces qué era
lo que estaba pasando, así que decidí seguir caminando e ir viendo todo lo que
estaba sucediendo en este nuevo mundo del futuro, pues así lo creí.
El hospital
seguía llamando mi atención, algo me decía que debía entrar, así que me dirigí
hacia la puerta de entrada aún desconcertado por todo lo nuevo de las cosas que
había visto. Camine por un largo pasadizo hasta llegar al edificio principal,
sin saber realmente que esperar, ya todo era tan confuso, en mi mente, que la
realidad contradecía lo que pensaba, de pronto , escuche mi nombre, alguien me
llamaba, casi con desesperación, me volví, y entonces me encontré frente a Tito
un amigo de mi barrio, al que no veía en años, pero que sin embargo , ya no era
el mismo físicamente, había cambiado bastante, se le veía de mas edad, su cabello ya no era tan largo
como antes, ni sus ojos casi verdes y alegres no eran como hace años, cuando,
solíamos salir a las casas de nuestras amigas, ya no eran los mismos ojos,
parecían tristes, tenia la barba crecida , no por que era un detalle en él,
sino que estaba descuidado y no se había rasurado. ¡Hola, mi hermano!, me dijo
y me dio un abrazo, le respondí de la misma manera le sonreí, y le pregunté que
había sido de su vida, y que es lo que hacia en el hospital. Al mirarlo a los
ojos, me pareció como que veía en él pasar casi toda una historia, el ir a su
casa a buscarlo para salir a conversar a
pasear a la casa de nuestras amigas, que eran muchas, pero que hubo una a la
que recordaba bastante, y era Adelina,
mi mejor amiga, a quien yo lo había
presentado, y de quien Tito era su enamorado. Eran tantos años los que habían
pasado pero todo lo recordaba con nitidez como si hubiera sido ayer. De
pronto Tito, me despertó de un momento de silencio, y me preguntó, que
hacia en el hospital, así que le dije,
mira, empecemos por ti ¡que haces tu aquí, que es lo que esta pasando, te veo
diferente, como de más edad, y te noto muy asustado. El me respondió y me dijo,
-lo que estoy pasando es terrible, desde que me casé con Adelina, ella ha
tenido problemas de salud muy graves y ahora esta internada, esta muy mal y la
van, a operar- al escuchar esto me sobresalté, lo que dijo empezó a darme
vueltas en la cabeza, no recordaba que se había casado con Adelina, mi mejor
amiga, a la que siempre visitaba, cuando era una adolescente, con quien reía al
contarnos todas nuestras travesuras y
experiencias, escuchábamos música y nos quedábamos en su casa hasta pasada la
medianoche, ella era mi amiga a quien
quería como a una verdadera hermana, mucho mas que eso, era mi confidente, le
contaba todo. Lo que me dijo Tito me asustó de tal manera que mis ojos se
enrojecieron y se quisieron llenar de lágrimas, pero me contuve. – entonces le
volví a preguntar a Tito si podía ir con el a visitarla y el me dijo que sí,- le va a alegrar el verte si es que esta
despierta, yo se que son grandes amigos, vamos, ya es hora, subamos al piso.
Camino al ascensor y rumbo al octavo piso del edificio, no podía dejar de pensar, como era todo esto posible, eran muchos años que no los veía a ambos desde su matrimonio que ya empezaba a recordarlo. Cuanto tiempo había pasado, no lo sabía y eso me intrigaba, y no sabía tampoco como me veía el a mi, por que su conversación era de los mas natural, como si me hubiera visto ayer. Así que le pregunté- dime Tito, y como esta la familia, como están sus hermanas, me respondió y me dijo,- mira en este momento mis hijas están con mi suegra y sus hermanas deben estar por llegar- ¿¿Qué! me dije, sus hijas, cuales hijas, si la ultima vez que lo vi fue en su matrimonio, ¡que estaba pasando!, en eso quedé interrumpido, el ascensor paró y salimos para dirigirnos al cuarto donde se encontraba Adelina. Me sentía demasiado asustado, en ese momento recordé, algo, siempre soñaba con ella, y la veía enferma, muy mal, me llamaba para que fuera a verla y conversar, pero sobre todo recuerdo que en esos sueños, yo quería despertarla de un largo sueño y de un mundo donde ella quería estar, y no la dejaban. Me llamaba siempre, y soñaba también que iba a ir a visitarla para ayudarla con mis bromas a salir de ese estado de abandono que provoca, lo que ahora ya sé, la depresión. Tito, me interrumpió, y me dijo aquí es, aún con el corazón que me latía aceleradamente y asustado, ingresé con el al cuarto. Me sentía como perdido, en otro tiempo, que lo que había deseado durante mucho, que era ver a Adelina, se me estaba cumpliendo, y me daba la impresión que no solo era una simple visita sino que presentía que esa iba a ser una despedida, como lo había soñado durante mucho tiempo.- ¡ Tranquilo, no te asustes, porque te has puesto pálido, creo que las cosas van a salir bien, se como la quieres, así , que tranquilo, amigo!- me dijo Tito, Ingresamos al cuarto, lo primero que vi fue a una enfermera que se aprestaba a retirarse con un carrito lleno de medicinas, inyecciones y tubitos llenos de sangre, pidió permiso al salir. El cuarto estaba medio obscuro, una luz muy tenue venia de una lámpara pequeña de hospital, sentía un gran silencio, era un cuarto en donde había una sola paciente, una cortina de plástico, aparentemente cubría la cama en donde se encontraba mi amiga. En ese momento en mis pensamientos yo la recordaba siempre sonriente, festiva, con sus grandes ojos expresivos que denotaban una alegría inmensa, la recordaba, cuando se reía en forma escandalosa y eso me hacia reír a mi mucho mas, era una chica divertidísima, así la recordaba y así esperaba verla con esa sonrisa por lo menos que me recordara los momentos felices de nuestra adolescencia.
Camino al ascensor y rumbo al octavo piso del edificio, no podía dejar de pensar, como era todo esto posible, eran muchos años que no los veía a ambos desde su matrimonio que ya empezaba a recordarlo. Cuanto tiempo había pasado, no lo sabía y eso me intrigaba, y no sabía tampoco como me veía el a mi, por que su conversación era de los mas natural, como si me hubiera visto ayer. Así que le pregunté- dime Tito, y como esta la familia, como están sus hermanas, me respondió y me dijo,- mira en este momento mis hijas están con mi suegra y sus hermanas deben estar por llegar- ¿¿Qué! me dije, sus hijas, cuales hijas, si la ultima vez que lo vi fue en su matrimonio, ¡que estaba pasando!, en eso quedé interrumpido, el ascensor paró y salimos para dirigirnos al cuarto donde se encontraba Adelina. Me sentía demasiado asustado, en ese momento recordé, algo, siempre soñaba con ella, y la veía enferma, muy mal, me llamaba para que fuera a verla y conversar, pero sobre todo recuerdo que en esos sueños, yo quería despertarla de un largo sueño y de un mundo donde ella quería estar, y no la dejaban. Me llamaba siempre, y soñaba también que iba a ir a visitarla para ayudarla con mis bromas a salir de ese estado de abandono que provoca, lo que ahora ya sé, la depresión. Tito, me interrumpió, y me dijo aquí es, aún con el corazón que me latía aceleradamente y asustado, ingresé con el al cuarto. Me sentía como perdido, en otro tiempo, que lo que había deseado durante mucho, que era ver a Adelina, se me estaba cumpliendo, y me daba la impresión que no solo era una simple visita sino que presentía que esa iba a ser una despedida, como lo había soñado durante mucho tiempo.- ¡ Tranquilo, no te asustes, porque te has puesto pálido, creo que las cosas van a salir bien, se como la quieres, así , que tranquilo, amigo!- me dijo Tito, Ingresamos al cuarto, lo primero que vi fue a una enfermera que se aprestaba a retirarse con un carrito lleno de medicinas, inyecciones y tubitos llenos de sangre, pidió permiso al salir. El cuarto estaba medio obscuro, una luz muy tenue venia de una lámpara pequeña de hospital, sentía un gran silencio, era un cuarto en donde había una sola paciente, una cortina de plástico, aparentemente cubría la cama en donde se encontraba mi amiga. En ese momento en mis pensamientos yo la recordaba siempre sonriente, festiva, con sus grandes ojos expresivos que denotaban una alegría inmensa, la recordaba, cuando se reía en forma escandalosa y eso me hacia reír a mi mucho mas, era una chica divertidísima, así la recordaba y así esperaba verla con esa sonrisa por lo menos que me recordara los momentos felices de nuestra adolescencia.
Mi amigo Tito
corrió un poco la cortina, se inclino le dio un beso, y le dijo- hola amor ¿como
te sientes? escuché que ella le respondió, muy mal, muy mal! Al escuchar su voz
me estremecí, era la voz de mis sueños y la voz que en mi adolescencia hablaba
tanto conmigo, que mi cuerpo se puso trémulo, y mi mente ya no sabía que
pensar. Entonces, escuché que Tito le dijo, - he venido con alguien que no te
imaginas quien es, y creo que te vas a alegrar, ¡mira es Diego!- entonces me
acerque, mi corazón empezó a latir mucho mas rápido, y era como si alguien me
lo estrujara, sentí en ese momento un dolor tan inmenso, al ver a mi amiga, mi
hermana del alma, mi confidente, la alegría de mi adolescencia, en un estado
muy doloroso, delgada, demacrada, con sus ojos muy tristes. Se sobresaltó quiso
sentarse en la cama pero no pudo, me acerqué, casi llorando por lo que había
visto y sentido, me incline, le di un
beso y le dije, ¡hola Adelina!, como te he extrañado y he soñado tantas veces volver a verte, que
hoy te encuentro aquí, en este hospital. ¡Oh Adelina querida!
que te ha
pasado, que tienes, no llores por favor, ya estoy aquí, en mis sueños me has
llamado y aquí estoy no se como, pero he venido a verte, que feliz me siento de
estar contigo aquí, ahora.
Mis ojos
llenos de lágrimas hicieron llorar aun más a mi querida amiga, estaba
irreconocible, pero no quise verla de esa manera, así que me la imaginaba con
su rostro bello, alegre y sonriente. Ella me abraso y no me soltaba, me decía
Diego, Diego, porque no has venido antes, por que te desapareciste así, he
necesitado tanto de tu compañía, ¿Por qué Diego? ¿Por qué?, te he llamado casi
un millón de veces, te he tenido en mis pensamientos, quería verte, por última
vez, antes de que me vaya, asustado le dije,- pero por que me dices esas cosas,
cálmate te vas a poner bien-, luego me tomó de la mano, la apretó con las pocas
fuerzas que tenia, y me dijo, - Diego, he esperado este momento por mucho
tiempo, te he llamado con mi pensamiento durante muchos años, quería ver en ti
los recuerdos tan bonitos que pasamos cuando éramos jóvenes, quería experimentar esa sensación de
ser feliz nuevamente, para no sufrir ya más de lo que ahora lo estoy
sintiendo, quería un cambio, y tu eras la única persona en la cual deposité toda mi confianza, por que eres el mejor amigo que he tenido, solo quería decirte gracias por los hermosos
momentos que hemos compartido de muchachos, gracias por que hemos reído y
quiero que esa risa nos dure toda la vida y esa alegría de vivir la sintamos
hasta el último momento de nuestras vidas, gracias Diego, mi amigo confidente,
el mejor chico que he conocido en mi juventud, y sabes, por eso te he llamado
todo este tiempo, para que sepas cuanto te he extrañado también, somos dos
personas iguales, y sentimos igual tan profundamente las cosas que yo se en
este momento que estas muy triste como yo, pero nunca olvidaremos que nuestros
cumpleaños eran seguidos, primero el mío el 27 y luego el tuyo el 28, todavía
recuerdo, que cuando daban las doce de la noche del 27, y en mi fiesta , tu decías
a todos, a partir de este momento celebramos mi cumpleaños, y te apoderabas de
mi fiesta, eso era divertidísimo, y me gustaba mucho porque compartíamos tantas
cosas y nuestros cumpleaños eran lo mejor, ahora solo me queda esta alegría de
haberte visto y decirte esto que antes no te he podido decir, gracias Dieguito
lindo, ahora si me puedo ir, el dolor de mi cuerpo ya desapareció, creo que ya
es hora, ¡oh! Por favor no llores, no te quiero ver así, este es un momento de
felicidad para mi, y tu debes estar también feliz porque nos hemos
reencontrado, hemos retrocedido en el tiempo, y ahora nos estamos despidiendo,
quiero que tus lágrimas sean de alegría, porque has podido venir a despedirte y
yo a decirte lo que en tantos años no pude hacerlo, chau Dieguito, algo me esta
pasando, siento como que me alejo, ya no
te veo , solo siento tu voz, adiós, adiós, chau amigo, no me olvides nunca, y no
llores por favor, chau, chau, hasta siempre,- me quedo mirando y sus ojitos
parecían como una vela que se iba apagando, se iba yendo esa luz brillante de
sus ojos hermosos, pero ya no se veían tristes, hasta que se fueron haciendo un
poco mas grandes, y su mirada ya no me miraba, el infinito se había apoderado
de ella, y su almohada se hundió un poco
lo que me dijo que ya se había ido .
No pude
soportar ver ese instante en que la vida se va apagando, y lloré y lloré mucho,
porque Adelina era la amiga mas linda
del mundo y me dolía en el alma que en ese momento se haya ido, y lloré mucho
por que también me ofreció la ultima sonrisa, la que da una amiga sincera, se
fue con alegría, por este encuentro, y
yo quede, casi destrozado de dolor. Mi amiga, la mejor de mi vida, se fue,
tomándome la mano y esa unión me pareció
una promesa, quererla siempre y jamás olvidarla, murió y en el último día de
vida sentí que se fue feliz.
Ese fue el
llamado de ella, por eso llegué al hospital para cumplir con una promesa de
amigo, amigos para siempre, en donde estemos. No se que pasó realmente, si éste
fue un verdadero sueño, o un sueño verdadero. Solo Adelina lo sabe, porque
también sabía que había soñado trabajar con jóvenes, y ellos eran muy jóvenes, y buenos chicos, y yo se que ella los
cuidará siempre como una buena amiga.
La tarde se fue apagando, y el cielo se iluminó de estrellas muy brillantes, algo raro en Lima, pero empezó a ser una noche maravillosa, porque una amiga partió y un ángel bajó para nunca jamás dejarnos.
La tarde se fue apagando, y el cielo se iluminó de estrellas muy brillantes, algo raro en Lima, pero empezó a ser una noche maravillosa, porque una amiga partió y un ángel bajó para nunca jamás dejarnos.
En un día como hoy 22 de noviembre del 2014
HEGO ARRUNÁTEGUI ESPINOZA
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