lunes, 24 de noviembre de 2014

LA ESTACIÓN DEL BUS.

                 
LA ESTACIÓN DEL BUS

 Dieron las doce de la noche de aquel viernes que terminaba casi sin darme cuenta y lamentando que haya sido "tan corto" pues así me lo pareció, pero, mi mente no quería saber nada mas, sino solo recordar, que era el final de un gran día y de una exquisita felicidad que me hizo sentir como un muchacho de dieciséis años que esperaba siempre el día siguiente para seguir siendo feliz a su manera. Me sentí así, feliz en el albedrío de esos años jóvenes sin responsabilidades todavía, pero, con una ganas tremendas de buscar nuevas experiencias.


Era el amanecer de un día primaveral, un mes había pasado desde ese veintitrés de septiembre de inicio de esta bella estación, me dormí pensando como fue el día anterior, me costó dejar de pensar en ese hermoso viernes, como olvidarlo si fue un día con un bello amanecer y gran brillo solar, que hacía ver las calles con unos colores excelentes que te invitaban solo a disfrutar de aquel día, en el que solo sentirías felicidad.



Ese día salí  de casa directo al paradero para tomar el bus que me llevaría a mi trabajo, era un  paradero común pero ese día estaba "lleno" de personas que por sus formas de vestir era natural que estuvieran vestidos de acuerdo a cada responsabilidad del trabajo que tenían, había una chica, que ya la "conocía" pues casi todos los días compartíamos el mismo paradero, solo nos mirábamos para saber si cada uno estaba allí a su hora, ella siempre vestía elegante, era una elegancia que la distinguía mucho de las demás chicas que allí esperaban, siempre vestía con falda corta, un saco o una chompa, casual pero, elegante, que la hacía ver como toda una princesa, muchos la miraban, pero, yo más, incluso las demás chicas que estaban también en ese paradero volteaban a mirarla, porque ellas siempre llevaban uniforme, el clásico sastre con tela de terno de hombres, con su chalequito para el frío en plena primavera.



Su rostro era bello, de facciones delicadas, hermosos ojos grandes almendrados que solo los tienen las latinas, resaltaba en ella sus cejas, tenían una curvatura tan delineada que parecía que la habían pintado y ella se las puso para completar ese bello cuadro de hermosura humana que me tocaba mirar todas las lindas mañanas, ella tenía un perfil embrujador que resaltaba mucho su linda naricita, un tanto curvada y unas mejillas casi color rosa, que hacían un bello cuadro con sus labios pintados de un bello color rojo que resaltaban el corazoncito que se formaba al centro de sus labios, lindo su corazoncito, pensaba.



La observaba para mirarla de frente a los ojos, pero, ello solo sucedía cuando segundos antes de abordar su bus, daba un elegante, fino y suave giro, con una pequeña sonrisa en la comisura de sus bellos labios rojos, era allí, en donde por milésimas de segundo podía admirar sus encantadores ojos, que eran como si te hablaran, y me decían, chau, hasta mañana,y yo encantado con ese desborde de coquetería permanecía casi como pegado al suelo como para no permitir que esos hermosos segundos de mirada no se esfumaran de mi mente tan rápido.



Permanecí algunos minutos en ese paradero creando una y mil fantasías con aquella chica de los grandes ojos almendrados, que ya se había marchado, pero me dejó la sensación de haberla conocido en algún otro lugar, sin embargo, casi presionaba a mi memoria que recordará, y aún así nada, habrá sido en otra vida, me dije, y desperté de aquellos minutos de tierna felicidad para subir al otro bus del metro con su mirada en mi mente.



El bus avanzaba raudo y las conversaciones de la gente en ese interior eran de las más diversas, todos a un destino casi común, el centro de labores, o de estudios, pero cada uno tenia su propio mundo y quizá, también sus propias fantasías y sus propias preocupaciones. Pero, de repente,  Oh, no, me había pasado de mi paradero, eso nunca me ocurría, pero, era una realidad, tanto pensar en la chica del paradero que ya me perturbo y ni siquiera pensé en donde debía bajar, ah, no, pensé, eso si que no, creo que no es para tanto, esa chica estaba llenando mi mente con su linda sonrisa su mohín de coquetería, su bello rostro y su escultural anatomía, pensé y me dije, bueno regresaré al lugar de mi paradero y me iré a trabajar, eso si con la chica de la falda corta y hermosos ojos en mi mente ¿como la podía olvidar? si después de este día, solo tenia que esperar el inicio de la siguiente semana, para volver a esa locura de ver la belleza de una mujer en un bello rostro y esperando un nuevo amanecer, pero, para qué? solo para mirarla? creo que si, era eso, solo para mirarla.



Con un cuarto dominado por una luz penetrante me levanté sin ninguna premura, uy, que rico he dormido me dije, he soñado cosas tan bellas que hoy es un nuevo día y también hermoso, el sol se veía esplendoroso, entraban sus rayos por las ventanas y parecía que estaba en el paraíso, era una hermosa mañana de primavera, de esa estación que no me deja tranquilo y que me hace pensar y fantasear, pero de repente me dije, la chica del paradero! salté de mi cama y no sabía adonde ir , al ropero, no al baño, no, al comedor, caramba estaba nerviosaso, era la hora de salir para ver a la chica del paradero, corrí al interior e ingresé a la ducha, como alma que persigue el diablo, abrí la llave y el agua fría cayo como rayos de luz blanca en mi cabeza, cerré mis ojos y deje que la frescura del agua me despertara completamente, sentí esa rica agua correr por mi cuerpo como en cámara lenta, sentía sus gotas como cosquilleo en mi piel, era tan dulce aquel momento me me imaginaba haciendo lo mismo a mi chica del paradero, que? la chica del paradero, oh, no? me dije, apúrate, y salí mas rápido que bus del metro en paradero y volví a mi dormitorio, abrí la ventana, y de repente vi que al frente de donde vivía, se preparaban varios muchachos y gente ya adulta para jugar en la canchita que estaba frente a mi casa, que cosa? me dije, y a estos que les pasa, porqué quieren jugar un día como hoy, están locos! locos? no!! ellos no eran los locos, el loco era yo! y no era día de chamba, era domingo, si domingo, noooo!! no puede ser, se me esfumó la ilusión, en un día tan hermoso con un sol esplendoroso y a ella no la podría ver, una pena, era domingooo, así que de nuevo me eche en mi camita y a seguir esperando que se acabe el domingo, porque entre viernes y domingo, es como si hubiera pasado toda una vida.



Esperando que termine ese domingo ingrato, salí a comprar algunas cosas y sobre todo los diarios, o sea, todos los diarios, para tenerme muy ocupado y no pensar en nada más, lo divertido de leer todos los diarios era que hay varios con puras notas sobre farándula, que tal tipo de escándalos, increíble que con tantos problemas que tiene el mundo, los personales parecen más importantes. Pero dejando esto a un lado, salí a dar una vueltecita y calentarme un poco con los rayos del sol que iluminaban un día que en realidad si se veía de lo más espectacular, sin darme cuenta que el tiempo se pasó como "volando" y la noche me sorprendió con la calma el silencio y luego la inspiración de los sueños que se hacen hermosos y solo cuando despiertas  vez que no son una realidad, fui directo a la camita y a esperar el siguiente día.



El ruidoso timbrar del teléfono dio inicio al nuevo día, que no se veía tan brillante, era un amanecer nublado, de cielo gris, clásico de los inviernos limeños, pero, este, no era invierno, estábamos en primavera y todo estaba gris, muy gris, no se veía un buen día con un clima de primavera ni como para decir, más tarde habrá brillo solar, no, hasta hacía un poco de frío en plena estación "caliente".



Sin embargo, a pesar de todo esto, sentía una extraña sensación y un corazón que me latía un poco más rápido, que era eso? no se, pero creo que era un estado ansioso, por esperar algo que estaba por empezar, y era a la chica del paradero, noo! para que lo dije, ahora todo empezó a ser más rápido, asearme, cambiarme, tomar desayuno, hacer una llamada y salir presto hacia la avenida y al paradero.



A lo lejos el paradero se veía casi lleno de personas, algo inusual, pero para mi no estaba tan lleno si solo buscaba a una persona, y allí estaba, de espaldas, con su porte elegante, alta, con su cabellera larga, muy lacia, muy bien peinada y con un vestido completo, sin blusa, claro, que caía por su cuerpo casi esculpiendo sus formas, si, era la chica del paradero, pero esta vez algo llamó mi atención, ya no llevaba la cartera debajo de su brazo, más bien observé que tenía una maleta de esas que se llevan al aeropuerto, con rueditas para jalar, oh! Dios mio, me dije, y ahora que pasará, era rara la situación fuera de todo lo común, de tantas veces verla parada esperando y ahora como si partiera para algún lugar lejano.



La observe cuidadosamente, hasta que ella se percató que ya estaba allí, dio medio giro, y pude ver su rostro en la inmensidad de su belleza, era muy bonita, ojos hermosos mirada "habladora" hermoso cabello bien cuidado lacio pero con ciertas hondas a los lados, su cabello no era negro, era un poco brillante, un tanto castaño claro, parecía que se lo había aclarado, y se veía mucho más hermosa, para mi sorpresa me sonrió, y me entregó en esa bella sonrisa toda la coquetería y sensualidad de una mujer, era una mirada y una sonrisa como para que me quedara en la mente, toda mi vida, su sonrisa mostraba unos bellos dientes muy blancos, casi perfectos y sus labios me mostraban abiertos ese corazoncito que parecía el suyo mismo. Ese medio giro se convirtió en un giro completo y me entregó la figura y la finura de una hermosa reina, no atiné casi a nada, estaba atónito, pero de repente 

ella empezó a caminar hacia mi, y yo, petrificado, ya muy cerca me repuse de tamaña impresión y me dijo, Hola! con esa sonrisa cautivadora, y le respondí, hola! ella me dijo,creo que nos hemos visto por mucho tiempo, y tu me has mirado tanto como yo, y eso nos hace ya no solo conocidos sino desde ahora amigos, yo le dije, si, así es, cada mañana ha sido un despertar muy diferente, viéndote y esperando que algún día pasara esto, ella respondió y me dijo, si, a mi me pasaba igual, eres un chico muy especial, pero ahora solo quería despedirme de ti, pues, viajo al extranjero y no creo que regrese, pero no te olvidaré, te recordaré, y te recordaré siempre, como el chico del paradero, me quedé sin hablar por varios segundos y le respondí, oh, que pena, me había acostumbrado a verte todos los días, y si, eres como un sueño, un sueño hermoso, y parece mentira, pero, también te llamaba la chica del paradero, ha sido para mi un tiempo muy hermoso y ten la seguridad que nunca te olvidaré, y le dije además, te recordaré así, con tu bella sonrisa y tus hermosos grandes ojos almendrados, ella, me respondió y me dijo, yo he sentido lo mismo, si, eres un chico muy especial y ten la seguridad que no te olvidaré, y te recordaré siempre, como tu lo dices de mi, como el chico del paradero, y yo seré para ti, la chica del paradero, adiós amigo, adiós amiga, le dije, y espero volvernos a ver algún día, ella respondió ojala que sea así, dio media vuelta, giró para darme su última sonrisa y se marchó, y yo me quedé por siempre en mi corazón, con la chica del paradero.

En un día cómo hoy, 24 de noviembre del 2014


                                              Hego Arrunátegui Espinoza






                                        


sábado, 22 de noviembre de 2014

UN SUEÑO VERDADERO.

               
             UN SUEÑO VERDADERO


Había despertado esa mañana con la claridad que el sol refleja en mi ventana, parecía ser una claridad diferente a la de otras mañanas, la habitación se lleno de ese resplandor que para mi era nuevo, lo cual me llamo poderosamente la atención. Me gusto ver mi habitación con ese nuevo color   que le daba este  nuevo amanecer, pero al mismo tiempo pude percatarme que no solo era esa nueva sensación de claridad, sino que había en mi, una nueva sensación de entusiasmo, de una alegría que empezaba por darme cierto sentido de bienestar de alivio, con unas ganas tremendas de levantarme y salir a conquistar el mundo. Que extraña sensación, pero así me sentía, así que decidí dejar llevarme por esas sensaciones, esa alegría y ese nuevo amanecer que esa mañana me daba la oportunidad de sentirme diferente y empece por alistarme así que me senté en mi cama, mire el que para mi era un nuevo dormitorio, sus paredes celestes le daban un color parecido al cielo cuando esta despejado, el estante de los libros me parecía que había vuelto a pintarse pues su pintura resplandecida  al igual que los libros que parecían el arco iris distribuido en los diferentes niveles. Algo estaba pasando pues al ser todo diferente, pensaba, algo tenía que cambiar ese día. No espere mas y decidí levantarme me prepare para salir, pero con esa sensación de que las cosas serian  diferentes ese día, con un amanecer tan hermoso y con ese regalo de entusiasmo y alegría extras, entonces, pensé, nada podría salir mal hoy.

Hacia meses que había estado buscando una oportunidad para encontrar el camino que me guiara a hacer lo que realmente me gustaría emprender, y pensé que desde este día algo cambiaría. Camine cerca de media cuadra y me encontré con Ruben un amigo del barrio, se le notaba preocupado, y conforme se me acerco me saludo, suspiro profundamente y lo escuche.

§ Sabes tengo un problema, y quiero que me ayudes, es con       Carla
§ Pero si ustedes están bien, que ha pasado, dímelo haber           en  que te puedo ayudar
§ Tu sabes que ella es muy celosa y hoy me vio conversando       y luego despidiéndome de Susy,  y lo peor es  que ella  iba       con su papa en el auto,  me miro y no me saludo.
§  Te entiendo, le dije, pero voy a buscarla y conversare con       ella para que no sigapensando otra cosa que no es, porque yo se que Susy es nuestra amiga y que haya sido tu            enamorada antes  no implica que estés obrando  mal

Me despedí  de Rubén y seguí caminando para dirigirme a la casa de Carla, me sentía diferente sabia que podía ayudar a Rubén, pero para mi era raro que el se me hubiera acercado para pedirme que intercediera por el, cuando  siempre  resolvía  sus problemas, pero aun así decidí  ayudar un poco, pensando en lo que Carla estaría imaginándose y lo molesta que estaría. Ella era amiga mía desde hace mucho, y fui yo quien se la presento a  Rubén, por eso es que me atrevía  a conversar con ella.

Me demore un poco en el trayecto recordando muchas cosas  que me hubiera gustado hacer  hace mucho , ayudar a mis amigos escucharlos siempre, estar allí con ellos cuando tuvieran un problema, quería ser el mejor amigo ,pero a veces eso no  sucedía  así. Pero hoy algo pasó, Me pidieron ayuda como antes nunca había pasado, y me alegre que fuera así. Imbuido en mis pensamientos  no me percate que casi ya estaba en la puerta de la casa de Carla, me detuve un momento en la puerta  suspire un poco aliviado pero con la fortaleza y las ganas de solucionar un problema. Toque el timbre e inmediatamente salio  Carla, mi amiga de siempre, Hola me dijo, que milagro, sus grandes ojos siempre fueron muy expresivos, tenían un color marrón muy claro  y cuando sonreía parecía que la primavera  estaba llegando, porque ella siempre era muy alegre, pero en esos ojos grandes también  podía ver un poco de tristeza. Ingrese a su sala y le dije directamente, me encontré con Rubén  y me dijo  que lo habías visto con Susy cuando venias para tu casa ¿.así? me respondió ella, y su rostro lleno de alegría por un momento cambio de repente, percibía decepción en ella, engaño, quizá, por lo que había visto y se apresuro en juzgar. Me dijo ¿para eso has venido?, yo le respondí, si, es que Rubén no merece una mala interpretación de tu parte por el solo hecho de haberlo  visto con Susy, con ella , es igual que yo,  solo amigos y no te debes dejar llevar por apariencias  que al fin de cuentas te están  llevando a dudar de el, que tu sabes es muy honesto, lo otro quedo en el pasado, y creo que ambos son lo suficientemente maduros para que  puedan confiar el uno en el otro, piensa las cosas con claridad y no juzgues  solo por una apariencia, además te digo que Susy tiene enamorado  y es amigo nuestro, y como tu no lo sabias te diré que es  Carlos, y tu lo  conoces muy bien.

Los grandes ojos de Carla se iluminaron y pude notar  que regresaba en ella todo el amor  que sentía por mi amigo, sonrió y me dijo,” gracias, creo que necesitaba que alguien me dijera esto  por que me estaba volviendo loca desde que lo vi.”. En ese momento sentí de repente como si por mi cuerpo pasara electricidad  y sobrecogiéndome, me invadió una alegría inmensa de poder haber permitido que dos de mis amigos  no se distanciaran por algo que tenia una solución  rápida y era hablar, y no llenarse la cabeza de dudas sobre  hechos que no eran como a veces  nos los imaginamos. Me despedí de Carla  y me dijo que iba a llamar a Rubén  para conversar  con el, y que nunca mas dudaría  de su cariño.

Feliz y aliviado por este hecho seguí caminando por aquella avenida  por la que tantas veces había andado y andado, recogiendo  historias de tantos amigos  con los cuales compartía,  momentos de alegría  y a la vez de  infinita nostalgia  de otros tantos amigos que ya no vivían en este distrito  que como Pueblo Libre tiene mucho de especial, porque aquí conocí  el primer amor  verdadero y muchos otros recuerdos que solo este suelo te lo puede ir contando con cada paso que das y con cada avenida y calle que recorres. No  había calle en la cual  no me encontraba siempre con alguien conocido, o con uno de mis entrañables  amigos o amigas. Al voltear por una de las calle me encontré con uno de los tantos  hermosos parques  que tenia Pueblo Libre, ingresé en él recordando todo lo que  estuve conversando con Carla y de la forma como se había arreglado todo para ella. Distraído por estos pensamientos  no me percate  que ya a escasos metros se encontraba sentada una persona , era un chico por la forma de vestir, no lo distinguía porque tenia los brazos apoyados  en las rodillas y sus manos sosteniendo su cabeza, en una clara actitud de derrota de decepción o de un grave conflicto personal. Me quede  parado a esa distancia  y retrocedí para sentarme en una banca, atónito por ver ese cuadro que me conmovió  y a la vez me asusto, por que me hizo recordar los problemas  que tanto daño me habían causado hace algún tiempo. Era doloroso ver ese cuadro casi de derrota, como que todo termino allí y ya no hay nada que hacer, pero de repente aquel chico se incorporó en la banca y con la cabeza todavía agachada seguía en una actitud pensativa. Para mi sorpresa quien estaba en esa situación era uno de mis amigos a quien siempre iba a buscarlo a su casa para conversar, en ese momento no supe que hacer, pero mi interior me decía que debía  hablar con el así como el siempre tuvo palabras de aliento para mi, pensé que ese era el momento para devolverle tanto calor de hermano que siempre tuvo conmigo. Era mi  amigo Pedro con quien tantas veces habíamos conversado y de quien tantos consejos había recibido, que lo recordaba con mucho cariño, es por eso que me sorprendía el estado en que lo veía, me preguntaba que era lo que le podía  estar pasando, que siempre pensé que lo tenia todo, estudiaba Economía   en la Universidad , tenia diecinueve años, era alto, su rostro reflejaba la bondad  que a veces todos quisiéramos tener, sus ojos tenían siempre una mirada fija pero a  veces se le denotaba tristeza, daba la impresión que  el hablaba con los ojos por la forma  como los fruncía, los arrugaba,  era un chico muy especial para todos los que lo conocíamos que no cabía en mi que el tuviera algún problema.

Pensé mucho como preguntarle que es lo que le pasaba, pero sin  mediar mas, me acerque, y le dije - hola Pedro- ese solo saludo lo sobresalto, imaginé cuan absorto estaba en sus pensamientos que mi saludo casi lo catapultó del asiento, sorprendido aún, me dijo - hola, me asustaste, es que estuve pensando en algo  que me tiene muy preocupado, nunca hasta ahora lo había experimentado, pero el problema es que hay problemas en mi casa y tengo que ponerme a trabajar- lo difícil- me dijo Pedro, - es que no se en que puedo trabajar, es por ello que he estado caminando y llegué  al parque  esperando que algo pasara o algo me dijera lo que voy  a emprender- Pedro, le dije, tu me has ayudado bastante durante  mucho tiempo y voy a tratar de buscar   en que te puedo ayudar, aunque no se me ocurre nada pero algo a  de salir y con la ayuda de Dios creo que podrá haber una solución.

En ese momento me puse a pensar lo doloroso  que es estar en una situación como la de Pedro, la vida golpea tan de  repente que no sabes que hacer ni a quien recurrir. Parecía mentira pero esa mañana iba cambiando y el día se hacia  mucho mas bello, el sol iluminaba el parque y le daba a los árboles una extraña luminosidad, las flores  que lo adornaban parecían un arco iris  que inundaban de color ese momento especial, por que me daba la impresión que algo bueno iba a pasar. De repente  recordé  que mi profesor de economía en la Universidad me había dicho que vaya a buscarlo al ministerio de Economía para ver la posibilidad de que trabajara  y que debía llevar a un compañero por que necesitaban a dos personas.  Inmediatamente  me le acerque a Pedro que se había parado para caminar un poco y le dije,- ¡mi hermano, ya se, tengo la solución, ya tienes trabajo,- ¿Qué?- me respondió Pedro totalmente sorprendido, y le dije,- ¡si!- Te acuerdas del profesor Carrión de economía- si me respondió Pedro- pues el me citó para el lunes para que vaya con un amigo para un trabajo en el Ministerio, para trabajo de economistas- .
-Como yo no puedo ir, por que ya le avise  a  Ernesto, tu eres el segundo que puede ir, además ya he conversado con el profesor y me dijo que le dijera quienes eran los que iban a ir  para comunicar a personal del ministerio para su aceptación. Así que Pedrito mi amigo ya tienes trabajo y ahora allá en el ministerio pagan bien por el trabajo que van a realizar, además van a estar a cargo del profesor y el los va a supervisar  para que ustedes puedan realizar después sus prácticas profesionales. Que te parece Pedro, que dices, le pregunte- Pedro con el rostro cambiado por la alegría, saltó y me abraso, y me dijo- eres el mejor amigo, sabía que algo bueno iba a pasarme el día de hoy después del problema que se me presentó, gracias, mi hermano, gracias, nunca pensé sentirme tan contento y tan lleno de esperanza. - Sabes mi hermano- le dije- hoy es un día muy especial, no sé pero todas las cosas parecen diferente hoy  y lo que me acaba de pasar creo que forma parte de este momento especial, y  creo que tu eres parte de el- .

En mi interior sabía desde muy temprano que  en esa mañana  el día era diferente que algo estaba pasando, y con lo de Pedro me seguía dando cuenta que las cosas que antes parecían difíciles ahora todas estaban teniendo solución, pero¿ porque?, me preguntaba, hasta que Pedro me interrumpió y me dijo que no iba a olvidar ese momento nunca y que siempre estaría agradecido, solo atine a decirle que  no era nada y que el era mi amigo y que yo siempre lo iba a necesitar, nos dimos un abraso y nos despedimos.

Seguí caminando y lo único en que pensaba era lo magnifico que uno se siente cuando  da ayuda a los demás, cuando te das cuenta que la alegría es un sentimiento tan hermoso, que lo sientes a  la vez en los  demás, y a la vez es contagiosa, porque te invita a ser parte de ella, aún a pesar de tener algunos problemas.
Recordé que esa mañana al levantarme todo había empezado a ser diferente, desde el resplandor que ingresaba por mi habitación hasta los diversos colores con los que se  iluminaba mi cuarto, creo que esta mañana empezó a ser diferente desde que me dormí, pues enseguida, creo que empecé a soñar, pero soñaba cosas que antes había esperado sucedieran  pero que nunca   se habían hecho realidad, aunque muchos de esos sueños formaban parte de mi vida y de las cosas que ansiaba. Ahora podía  ver que algunas de aquellas cosas que soñaba se estaban haciendo  realidad tal y como yo quería, que era el de ayudar siempre y quedar bien con las personas  a quienes les  extendía  mi mano.

En uno de mis sueños me  veía trabajando con jóvenes, pero a la vez mi sueño me presentaba a una familia, en donde podía ver a la esposa y a sus hijos, varón y mujer aún eran pequeños pero los veía feliz.  Esta familia se encontraba viviendo en una especie de quinta-pequeños departamentos unos frente a otros- mas bien, eran cuartos, con un solo servicio higiénico para tres familias.  Todo esto era como un sueño, pero lo sentía tan real que a veces me turbaba por todo esto pero al mismo tiempo me decía, por algo será. 

Una tarde me veía caminando por una de las calles de Miraflores y me encontré con Manuel un amigo de mi barrio- ¡hola, le dije que haces por acá!- El me respondió- ¿Qué tal?  tiempo que no te veía!-  -Si así es el mundo, muy chico, en cualquier lugar nos podemos encontrar, le respondí, en cuestión de segundos lo observé y lo note un poco triste, mas bien desanimado, y así no lo conocía, siempre fue una persona muy alegre conversadora, con una alegría contagiante, que verlo de esa manera me empujo a preguntarle - ¿en que piensas, que te pasa, en que te puedo ayudar?- Fueron tantas preguntas que creí que lo estaba asustando, pero el con toda la confianza que tenia conmigo, me dijo- mira tu sabes que hace tiempo salí del barrio, me casé y ahora tengo dos hijos, tengo una buena familia, pero lo que  me mortifica es no poderles dar un alojamiento adecuado, por ahora vivo en una quinta con tres familias más, y no deseo seguir así, yo se que puedo darles mejores comodidades, pero sólo estoy esperando la oportunidad y estaré ganando un sueldo mucho mejor, pero por ahora no me siento bien con lo que les estoy dando- Miraba a Manuel con la fortaleza con la que me hablaba, y sobre todo que tenía la esperanza que esto  podría cambiar, y yo estaba seguro que así seria, porque  el siempre había sido una persona emprendedora. Fue entonces que recordé mi sueño el de la esposa con sus dos hijos en una quinta, me pareció asombroso, pero  me di cuenta que Diego no quería seguir viviendo en esa zona que me había imaginado, y recordé entonces  que un amigo mío que era dueño de una empresa me había dicho que si conocía a alguien de confianza para alquilarle una  casa que tenía, que era un alquiler  casi simbólico porque quería  que alguien cuidara también de la casa que estaba dejando por que se estaba mudando a otra casa que había comprado. -¡Manuel!- grité, tan fuerte que mi amigo se asustó, y me dijo, -¿Qué pasa?,- ¡encontré la solución , alégrate- le dije, ya tienes donde ir a vivir y es una buena casa en un barrio muy bonito- Le conté lo que mi amigo me había dicho. El se puso tan feliz, que dijo, ¡yo sabía que algo muy bueno me iba a suceder este día y creo  que así ha sido! Le dije -¡mira espera un momento hago una llamada telefónica y te confirmo lo de mi amigo  y si no hay ningún inconveniente le doy tu nombre para que vayas a hablar con él y te puedas mudar inmediatamente!- Así lo hice, hablé con mi amigo y todo fue  tan rápido que Manuel tenia que mudarse al día siguiente. Solo escuché palabras de agradecimiento y buenos deseos para mi, de parte de mi amigo, y me dije, este momento no lo voy a olvidar nunca, el se siente tan feliz, como yo por haberlo ayudado.

No  olvidaba que me vi trabajando con  muchos chicos, pero grande era mi duda, porque no entendía que era lo que pasaba, pues todas las cosas que estaban sucediendo ocurrían todo en esa mañana, pero que a su vez esa mañana tenía sus días y sus tardes y sus días siguientes y todo, pero mas me gustaba, porque  me sorprendía.  Era todo tan intenso en ese día que la adrenalina me invadía de pies a cabeza, esperando que otras cosas puedan suceder de la misma manera, que tenga una solución para todos y a la vez gozar de la felicidad  que sienten mis amigos  y contagiarme de ella. Respiraba profundamente y un alivio se esparcía por todo mi cuerpo, era  como decir tarea cumplida, he ganado, y soy feliz porque los demás lo son.

Era una visión de todo lo que había soñado, quería que 
éste fuera un mundo diferente en donde los problemas encontraran siempre una rápida solución, y que aquellas personas que nos ayudaban a dar las soluciones fueran como ángeles que nos traían las cosas buenas. No dejaba de pensar  y preguntarme si esto era  parte del futuro que debería vivirlo o sencillamente un sueño del cual no podía despertar pensando que era realidad. 

La tarde se iba haciendo  menos calurosa y el resplandor del cielo anaranjado del atardecer  me despertó un poco de mis pensamientos, de tanto caminar por las calles de Miraflores había llegado sin querer al parque Salazar que esta frente al mar, un parque de muchos recuerdos de tantas idas y venidas, que tenia grabada en mi mente cada uno de sus rincones  y cada forma de ver la costa verde  limeña y el inmenso mar, tan inmenso como mis recuerdos y mis sueños.  Era un hermoso atardecer las  nubes se iban desplegando a ambos lados del sol  lejos en el horizonte   y cada minuto que pasaba era un espectáculo maravilloso, una puesta de sol que solo te queda  en el pensamiento y que solo se ve una vez en la vida. Los colores se hacían intensos  y las sombras hacían lo suyo en ese hermoso cuadro que asemejaba  una pintura, pero hecha sólo por ángeles, porque tanta hermosura que era casi indescriptible sólo  era de los mejores impresionistas, Claude Monet, Pissarro, Degas, Renoir, Manet, que pintaron la belleza que existe en nuestro mundo tal y conforme ellos la veían, así como yo la veo ahora.  Aletargado por tanta fascinación  y ya con el atardecer acabando, decidí regresar  por donde había venido  para seguir preguntándome - ¡que hermoso es soñar despierto y ver tanta belleza en un solo instante!, éste era un hermoso sueño que quería seguir viviéndolo, ¿pero era un sueño realmente?
En realidad, creo que no lo sabía, eran tantas situaciones y tan sorprendentes que todo me parecía casi increíble que estuviera sucediendo, pero, aún así, disfrutaba de cada suceso que venia ocurriendo porque era lo que siempre había “soñado”. Casi no me había dado cuenta que había caminado  durante cuatro horas  que me llevaron por varios distritos de  la capital que me sorprendí cuando  estuve frente al Hospital de la seguridad social, Edgardo Rebagliati. Mire el inmenso edificio y me quedé absorto pensando  en la cantidad de personas que habían internadas en ese  hospital, casi podía leer sus pensamientos, pidiendo ayuda para mitigar el dolor físico de sus enfermedades. Era curioso, me daba la impresión que allí dentro existía otro mundo, uno que no quisiéramos conocer, porque me imaginaba a gente que había salido de sus hogares para con el dolor de sus familiares  recuperarse de sus enfermedades, pero que de alguna manera dejaban ese mundo familiar para  integrarse a otro mundo diferente, el del dolor el sufrimiento, y de repente, quizá, el último lugar en donde estarían, pues, ya no volverían a casa. Eran terribles pensamientos los que  empezaron a inundar mi cerebro y era difícil estando frente al hospital no pensar en todas las personas allí dentro, pero, algo llamo mi atención, las calles al frente del hospital y sus adyacentes parecían diferentes a las que había conocido hace años, algo había pasado, había edificios nuevos, las calles eran mas anchas, había un pequeño parquecito a un lado de las calles que no estaba allí antes, me daba la impresión  que habían pasado muchos años para que esos cambios se hayan producido. Estaba desconcertado, la gente me parecía diferente, vestía de otra manera, la música que se escuchaba en los restaurantes era otra, y allí si dije, - ¡no! Estoy soñando, con esto de esa música nueva, no,  si. debo estar soñando. Quería despertar pero mis ojos estaban bien abiertos, entonces qué era lo que estaba pasando, así que decidí seguir caminando e ir viendo todo lo que estaba sucediendo en este nuevo mundo del futuro, pues así lo creí.
El hospital seguía llamando mi atención, algo me decía que debía entrar, así que me dirigí hacia la puerta de entrada aún desconcertado por todo lo nuevo de las cosas que había visto. Camine por un largo pasadizo hasta llegar al edificio principal, sin saber realmente que esperar, ya todo era tan confuso, en mi mente, que la realidad contradecía lo que pensaba, de pronto , escuche mi nombre, alguien me llamaba, casi con desesperación, me volví, y entonces me encontré frente a Tito un amigo de mi barrio, al que no veía en años, pero que sin embargo , ya no era el mismo físicamente, había cambiado bastante, se le veía  de mas edad, su cabello ya no era tan largo como antes, ni sus ojos casi verdes y alegres no eran como hace años, cuando, solíamos salir a las casas de nuestras amigas, ya no eran los mismos ojos, parecían tristes, tenia la barba crecida , no por que era un detalle en él, sino que estaba descuidado y no se había rasurado. ¡Hola, mi hermano!, me dijo y me dio un abrazo, le respondí de la misma manera le sonreí, y le pregunté que había sido de su vida, y que es lo que hacia en el hospital. Al mirarlo a los ojos, me pareció como que veía en él pasar casi toda una historia, el ir a su casa a buscarlo para salir  a conversar a pasear a la casa de nuestras amigas, que eran muchas, pero que hubo una a la que  recordaba bastante, y era Adelina, mi mejor amiga, a quien  yo lo había presentado, y de quien Tito era su enamorado. Eran tantos años los que habían pasado pero todo lo recordaba con nitidez como si hubiera sido ayer. De pronto  Tito, me despertó de un  momento de silencio, y me preguntó, que hacia  en el hospital, así que le dije, mira, empecemos por ti ¡que haces tu aquí, que es lo que esta pasando, te veo diferente, como de más edad, y te noto muy asustado. El me respondió y me dijo, -lo que estoy pasando es terrible, desde que me casé con Adelina, ella ha tenido problemas de salud muy graves y ahora esta internada, esta muy mal y la van, a operar- al escuchar esto me sobresalté, lo que dijo empezó a darme vueltas en la cabeza, no recordaba que se había casado con Adelina, mi mejor amiga, a la que siempre visitaba, cuando era una adolescente, con quien reía al contarnos todas nuestras travesuras  y experiencias, escuchábamos música y nos quedábamos en su casa hasta pasada la medianoche, ella era  mi amiga a quien quería como a una verdadera hermana, mucho mas que eso, era mi confidente, le contaba todo. Lo que me dijo Tito me asustó de tal manera que mis ojos se enrojecieron y se quisieron llenar de lágrimas, pero me contuve. – entonces le volví a preguntar a Tito si podía ir con el a visitarla y el me dijo que  sí,- le va a alegrar el verte si es que esta despierta, yo se que son grandes amigos, vamos, ya es hora, subamos al piso. 

Camino al ascensor y rumbo al octavo piso del edificio, no podía dejar de pensar, como era todo esto posible, eran muchos años que no los veía a ambos desde su matrimonio  que ya empezaba a recordarlo. Cuanto tiempo había pasado, no lo sabía y eso me intrigaba, y no sabía tampoco como me veía el a mi, por que su conversación era de los mas natural, como si me hubiera visto ayer. Así que le pregunté- dime Tito, y como esta la familia, como están sus hermanas,  me respondió y me dijo,- mira en este  momento mis hijas están con mi suegra y sus hermanas deben estar por llegar- ¿¿Qué! me dije, sus hijas, cuales hijas, si la ultima vez que lo vi fue en su matrimonio, ¡que estaba pasando!, en eso quedé interrumpido, el ascensor paró y salimos  para dirigirnos al cuarto donde se encontraba Adelina. Me sentía demasiado asustado, en ese momento recordé, algo, siempre soñaba con ella, y la veía enferma, muy mal, me llamaba para que fuera a verla y conversar, pero sobre todo recuerdo que en esos sueños, yo quería despertarla  de un largo sueño y de un  mundo donde ella quería estar, y no la dejaban. Me llamaba siempre, y soñaba también que iba a ir a visitarla para ayudarla con mis bromas a salir de ese estado de abandono que provoca, lo que ahora ya sé, la depresión. Tito, me interrumpió, y me dijo aquí es, aún con el corazón que me  latía  aceleradamente y asustado, ingresé con el al cuarto. Me sentía como perdido, en otro tiempo, que lo que había deseado durante mucho, que era ver a Adelina, se me estaba cumpliendo, y me daba la impresión que no solo era una simple visita sino que presentía que esa iba a ser una despedida, como lo había soñado durante mucho tiempo.- ¡ Tranquilo, no te asustes, porque te has puesto pálido, creo que las cosas  van a salir bien, se como la quieres, así , que tranquilo, amigo!- me dijo Tito, Ingresamos al cuarto, lo primero que vi fue a una enfermera que se aprestaba a retirarse con un carrito lleno de medicinas, inyecciones y tubitos llenos de sangre, pidió permiso al salir. El cuarto estaba  medio obscuro, una luz muy tenue venia de una  lámpara pequeña de hospital, sentía un gran silencio, era un cuarto en donde había una sola paciente, una cortina de plástico, aparentemente cubría la cama en donde se encontraba mi amiga. En ese momento en mis pensamientos yo la recordaba siempre sonriente, festiva, con sus grandes ojos expresivos que denotaban una alegría inmensa, la recordaba, cuando se reía en forma escandalosa y eso me hacia reír a mi mucho mas, era una chica divertidísima, así la recordaba y así esperaba verla con esa sonrisa por lo menos que me recordara los momentos felices de nuestra adolescencia.

Mi amigo Tito corrió un poco la cortina, se inclino le dio un beso, y le dijo- hola amor ¿como te sientes? escuché que ella le respondió, muy mal, muy mal! Al escuchar su voz me estremecí, era la voz de mis sueños y la voz que en mi adolescencia hablaba tanto conmigo, que mi cuerpo se puso trémulo, y mi mente ya no sabía que pensar. Entonces, escuché que Tito le dijo, - he venido con alguien que no te imaginas quien es, y creo que te vas a alegrar, ¡mira es Diego!- entonces me acerque, mi corazón empezó a latir mucho mas rápido, y era como si alguien me lo estrujara, sentí en ese momento un dolor tan inmenso, al ver a mi amiga, mi hermana del alma, mi confidente, la alegría de mi adolescencia, en un estado muy doloroso, delgada, demacrada, con sus ojos muy tristes. Se sobresaltó quiso sentarse en la cama pero no pudo, me acerqué, casi llorando por lo que había visto y sentido, me incline,  le di un beso y le dije, ¡hola Adelina!, como te he extrañado y  he soñado tantas veces volver a verte, que hoy te encuentro aquí, en este hospital. ¡Oh Adelina querida! 
que te ha pasado, que tienes, no llores por favor, ya estoy aquí, en mis sueños me has llamado y aquí estoy no se como, pero he venido a verte, que feliz me siento de estar contigo aquí, ahora.

Mis ojos llenos de lágrimas hicieron llorar aun más a mi querida amiga, estaba irreconocible, pero no quise verla de esa manera, así que me la imaginaba con su rostro bello, alegre y sonriente. Ella me abraso y no me soltaba, me decía Diego, Diego, porque no has venido antes, por que te desapareciste así, he necesitado tanto de tu compañía, ¿Por qué Diego? ¿Por qué?, te he llamado casi un millón de veces, te he tenido en mis pensamientos, quería verte, por última vez, antes de que me vaya, asustado le dije,- pero por que me dices esas cosas, cálmate te vas a poner bien-, luego me tomó de la mano, la apretó con las pocas fuerzas que tenia, y me dijo, - Diego, he esperado este momento por mucho tiempo, te he llamado con mi pensamiento durante muchos años, quería ver en ti los recuerdos tan bonitos que pasamos cuando éramos  jóvenes, quería experimentar esa sensación de ser feliz nuevamente, para no sufrir ya más de lo que ahora lo estoy sintiendo, quería un cambio, y tu eras la única persona en la cual deposité toda mi confianza, por que eres el mejor amigo que he tenido, solo  quería decirte gracias por los hermosos momentos que hemos compartido de muchachos, gracias por que hemos reído y quiero que esa risa nos dure toda la vida y esa alegría de vivir la sintamos hasta el último momento de nuestras vidas, gracias Diego, mi amigo confidente, el mejor chico que he conocido en mi juventud, y sabes, por eso te he llamado todo este tiempo, para que sepas cuanto te he extrañado también, somos dos personas iguales, y sentimos igual tan profundamente las cosas que yo se en este momento que estas muy triste como yo, pero nunca olvidaremos que nuestros cumpleaños eran seguidos, primero el mío el 27 y luego el tuyo el 28, todavía recuerdo, que cuando daban las doce de la noche del 27, y en mi fiesta , tu decías a todos, a partir de este momento celebramos mi cumpleaños, y te apoderabas de mi fiesta, eso era divertidísimo, y me gustaba mucho porque compartíamos tantas cosas y nuestros cumpleaños eran lo mejor, ahora solo me queda esta alegría de haberte visto y decirte esto que antes no te he podido decir, gracias Dieguito lindo, ahora si me puedo ir, el dolor de mi cuerpo ya desapareció, creo que ya es hora, ¡oh! Por favor no llores, no te quiero ver así, este es un momento de felicidad para mi, y tu debes estar también feliz porque nos hemos reencontrado, hemos retrocedido en el tiempo, y ahora nos estamos despidiendo, quiero que tus lágrimas sean de alegría, porque has podido venir a despedirte y yo a decirte lo que en tantos años no pude hacerlo, chau Dieguito, algo me esta pasando, siento  como que me alejo, ya no te veo , solo siento tu voz, adiós, adiós, chau amigo, no me olvides nunca, y no llores por favor, chau, chau, hasta siempre,- me quedo mirando y sus ojitos parecían como una vela que se iba apagando, se iba yendo esa luz brillante de sus ojos hermosos, pero ya no se veían tristes, hasta que se fueron haciendo un poco mas grandes, y su mirada ya no me miraba, el infinito se había apoderado de ella, y su almohada se hundió un  poco lo que me dijo que ya se había ido .
No pude soportar ver ese instante en que la vida se va apagando, y lloré y lloré mucho, porque Adelina era  la amiga mas linda del mundo y me dolía en el alma que en ese momento se haya ido, y lloré mucho por que también me ofreció la ultima sonrisa, la que da una amiga sincera, se fue  con alegría, por este encuentro, y yo quede, casi destrozado de dolor. Mi amiga, la mejor de mi vida, se fue, tomándome la mano y  esa unión me pareció una promesa, quererla siempre y jamás olvidarla, murió y en el último día de vida sentí que se fue feliz.
Ese fue el llamado de ella, por eso llegué al hospital para cumplir con una promesa de amigo, amigos para siempre, en donde estemos. No se que pasó realmente, si éste fue un verdadero sueño, o un sueño verdadero. Solo Adelina lo sabe, porque también sabía que había soñado trabajar con jóvenes, y ellos eran muy jóvenes, y buenos chicos, y yo se que ella los  cuidará siempre como una buena amiga. 
La tarde se fue apagando, y el cielo se iluminó de estrellas muy brillantes, algo raro en Lima, pero empezó a ser una noche maravillosa, porque una amiga partió y un ángel  bajó para nunca jamás dejarnos.

En un día como hoy 22 de noviembre del 2014
                        
                           HEGO ARRUNÁTEGUI  ESPINOZA










EL "PATA" POSITIVO QUE TENIA MALA SUERTE.

EL “PATA” POSITIVO QUE TENIA
 “MALA SUERTE”
  

Era un “pata” full pilas, recontra positivo, todo para el era aliento, ánimo, energía,  la vida le sonreía “positivamente” era alegre, deportista entusiasta, siempre era el primero en todo, tenia jale, gancho, cuando encontraba un pata con la depre, el mismo era, lo animaba, payaseaba, conversaba, hasta que el pata sonreía y se iba feliz.
¿Nombre? no tenia nombre, todos le decían,  positivo, no había otro como el, era recontra metidazo en todo, para el no había  barreras.
El día que ingreso a la universidad lo declaro feriado tres días, mas positivo que esto no había, esa era su actitud, era un autentico líder.
Las cosas le salían siempre bien,……bueno casi siempre bien, o mejor dicho bien, para ser sinceros le salían mas o menos bien, para el mismo, porque para los demás estando el, todo era positivo, irradiaba su positivismo a raudales, era un pata todo “buena gente” súper positivo. Pero tenia un pequeño problema, tenia una “suerte” de esas de postulante a la U. Católica  que se queda por un puntito ¡no¡ una décima, el tenia una tremenda “mala suerte” que todo lo hacia bien, pero al final, piña  “mala suerte” todo lo positivo se lo llevaban los demás.
En la universidad positivo era el mejor, el mas estudioso,  todos sabían que era el mejor, el que mas sabia, participaba, preguntaba, era un ratón de biblioteca, investigaba, en fin era el mejor  y las chicas se le pegaban como chicle, y los amigos también a la hora de los exámenes  parciales y finales.
En los exámenes todo lo hacia bien, pero tenia un defecto siempre dejaba unas preguntas a medio hacer porque por lo bajo las chicas y sus amigos que también eran buenos y sabían, lo interrumpían y le preguntaban, ¿Positivo en esta pregunta como haz hecho? y el, fiel a su nombre, les lanzaba el floro a uno a otro y a otra por supuesto, a ellos les faltaba el floro,y sobre eso, positivo era súper bueno, daba el  dato de lo  que preguntaban y todos felices.
Justo cuando ya les había “soplado” las preguntas  correctas  a todos  y tenia que acabar su examen,  tiempo concluido, y piña, positivo, no acabo el examen.
Positivo lo sabia todo, no era egoísta, le gustaba ayudar, era el mejor de la clase, todos lo sabían, así lo reconocían, pero en  el orden de merito  de su aula y facultad siempre salía segundo  o tercero a veces cuarto. Pero eso si, ¡era el mejor, ah, el mejor  pero piña, con mala suerte...
Pero positivo era el líder, y como todo buen universitario los sábados organizaba partidos de fulbito, como el era todo “pilas” se encargaba de lo mas importante, armaba los equipos, corría las apuestas y sobre todo se encargaba de invitar a las chicas, por que sin chicas no había vacilón al final.
El tenia su jale, por eso las chicas siempre lo seguían, ninguna le decía no a positivo, el las ayudaba en todo, así que, ellas estaban listas cuando el las llamaba.
Tiraba su fulbito, cuando empezaba a jugar era casi el centro del partido, corría, dribleaba, hacia túneles y las chicas, ¡bien positivó¡ ¡patea positivo, patea¡ y positivo después de recorrer toda la cancha y estar casi frente al arco hace un pase a un compañero de equipo, y ¡gol¡, ¡gol¡, ¡gol¡, las chicas corren y corren para abrazarlo, con ganas, con besos, con caricias, al que metió el gol, y positivo feliz con los brazos abiertos,……Solo se quedó con los brazos abiertos, que mala suerte positivo, hizo de todo y nadie le dio un abrazo. Pero eso no importaba el era así, era positivo.
Como el partido estaba muy disputado estaba empatado y faltaban pocos minutos para terminar, el estratega que ya saben quien es, positivo definitivamente, idea una estrategia y dice: la única forma de ganarles a eso patas que tiran  pelota que da miedo, es buscar un penal y ganamos. Yo corro por la izquierda y dos de ustedes por el centro, tiro la pelota y se dejan fabulear y listo, penal, ganamos las chelas.
Listo, empezó la ultima jugada todos corren, pero nadie esta por el centro al ver esto positivo cambio su jugada y se metió por el centro, estaba ya en el área le lanzan la pelota y un tremendo codazo lo paró en seco, y  penal. Pobre positivo le cayó de todo, más patadas y puñetes que saco de boxeador. Las chicas felices felicitaban al que tiro el centro y para positivo; nada ¡...
Al final ganaron la apuesta, cual era, cuatro cajas de “chelitas”.
Ahora si, a disfrutar y a ganarse a cada uno en la “cabañita”, (un bar cerca de la universidad), a la chica que había escogido. Positivo le hablaba hasta por los codos, era chamullador, a las chicas las floreaba de lo lindo y eso les gustaba a ellas, había floreado a una, habían brindado, bromeado, se jugaban de manitos, ya la tenia casi lista ya estaba preparadaza, solo le decía, vámonos, y se iban, pero de repente a positivo se le ocurre ir al baño. ¡Ahorita vuelvo flaca ¡¡no te me vallas que ahorita empieza la juerga ¡
¡Buena positivo ¡por fin le ligo una buena, ¡estaba feliz el bandido ¡ ingreso al baño y arrojo como cinco botellas de chelas en el urinario, que se demoro una eternidad.
Al regresar se encontró con una tremenda sorpresa su preparada, la hembrita que había floreado y que estaba casi lista se fue con uno de sus patas ¡pero que mala suerte positivo¡
hasta la hembrita que preparo se la llevaron.
Pero que importa el era positivo y dijo, otra vez será, otra vez será ¡
Positivo siempre era el mejor, pero en los méritos nunca lo era, con las chicas tampoco lo era, en fulbito era el mejor pero el nunca metía goles.
Pero en fin, como el era súper positivo, siempre decía a la siguiente será; y el seguía siendo siempre full pilas, y siempre full positivo, ahora si, ¡Buena suerte positivo ¡ ¡otra vez será¡
   

                                     HEGO ARUNÁTEGUI ESPINOZA